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Policías, bajo ataque.

En las últimas semanas han sido asesinados policías de Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque, la mayoría en cumplimiento de su deber. Frente a estos hechos tenemos que hacernos la pregunta de, si se trata de hechos aislados, o si esta acciones criminales forman parte de una nueva estrategia de los grupos delictivos por infundir temor en las corporaciones y minar el ánimo de los policías.

En caso de tratarse de lo segundo, con todo y lo doloroso que representa el sacrificio de vidas por parte de los policías, estamos ante una señal de que las acciones de los gobiernos están rindiendo frutos.

El asesinato artero de policías, podría leerse como una medida desesperada que busca dañar la fortaleza de las policías y crear un clima interno de desasosiego, como el que sienten algunos miembros de la policía municipal de Zapopan. Al mismo tiempo, intentan infundir en la población un sentimiento de abandono. Si los criminales son capaces de matar policías, ¿qué les puede esperar a los ciudadanos?

Hasta el momento, el cambio en la política federal en materia de seguridad está creando un vacío que los grupos criminales están aprovechando. Al renunciar a perseguir y encarcelar a criminales, el gobierno federal está permitiendo que estos se fortalezcan. Lo mismo pasa con el decomiso de drogas. Los pobrísimos resultados que hay en materia de decomisos, solo pueden significar una cosa: las drogas no tienen obstáculos para llegar a las calles. Una vez en las calles, viene la disputa por los territorios y con ello, el incremento en la violencia y los homicidios.

Esta situación torna urgente dos cosas. La primera, la entrada en funciones de la Guardia Nacional y la segunda, seguir mejorando el sistema de justicia penal para reducir los altísimos niveles de impunidad que prevalecen en Jalisco. Con Guardia Nacional, los operativos especiales, sumado a la coordinación entre niveles de gobierno, debería comenzar a mejorar la percepción de la seguridad. Y con un poder judicial renovado, que destierre a los jueces corruptos y abata los rezagos en averiguaciones, los índices de impunidad mandarán la señal a los criminales de que ahora sí, sus acciones tendrán consecuencias.

Mientras estas cosas no sucedan, es muy posible que sigamos viendo y viviendo las escenas de miedo que hoy nos tienen en la zozobra.

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